La abogacía y la comunicación pueden parecer dos mundos muy distintos, pero comparten mucho más de lo que podría pensarse. Ambas profesiones trabajan con palabras, interpretación, escucha y, sobre todo, con la necesidad de ordenar ideas complejas para hacerlas comprensibles. Un recorrido por esas conexiones que se remontan incluso a los logógrafos de la antigua Atenas.
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